CROATAS EN BOLIVIA

Inmigración croata en Bolivia

E1l ingreso de los primeros inmigrantes croatas en Bolivia se produjo a fines el siglo XIX, en forma simultánea con el ingreso de otros compatriotas croatas en Chile y Perú. Sus metas eran las zonas mineras. Ello demuestra que ya entonces se tenía conocimiento en Croacia de la existencia de diversos minerales en Cerro de Pasco (Perú), de oro en Tipuani y en los arroyos situados entre La Paz y el Monte Illimani, de plata en Potosí, de cobre, oro y salitre en Antofagasta, y de plata en Tarapacá.

A mediados del año 1850, apareció en Potosí el primer grupo de inmigrantes croatas. Según relatos de informantes, se trataba de Mateo Rendić, Juan Jakšić, Vicente Vučić y Mateo Dobravčić. Apenas llegaron, los cuatro inmigrantes se dedicaron a la extracción de mineral de plata. Durante los tres lustros siguientes se sumaron nuevos pequeños grupos de compatriotas, todos resueltos a seguir los pasos de los primeros, “arañando cerros”. Muy poco pudo averiguarse respecto al resultado de sus esfuerzos, y respecto al tiempo que permanecieron todos esos grupos en Potosí. Lo que se supo fue que dos de ellos, Jakšić y Rendić, se encontraban en 1870 en Antofagasta, con importantes comercios, lo que testimonia que en Potosí habían amasado cierta fortuna. A partir de 1870, el cambio de residencia de aquellos pioneros entre las dos ciudades fue incesante. Además de buscadores de oro y plata y de mineros, los primeros inmigrantes croatas en el país del Altiplano trabajaban en la construcción de caminos y vías férreas, en la selva boliviana, y en faenas agrícolas. Luego, una vez asentados, una parte de ellos se dedicó al comercio y a la industria, a la que nos referiremos más adelante.

Entre 1890 y 1914, año del estallido de la Primera Guerra Mundial, varios centenares de croatas se habían establecido en diferentes zonas del país, particularmente en Oruro, donde se vivía intensamente la “fiebre del estaño”. Un lustro después comenzaron a llegar al país nuevos grupos, generalmente familiares y coterráneos de viejos residentes. Esa nueva corriente prosiguió hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando el número total de ingresados era superior a dos mil. En esos años, la presencia de croatas era notable en todas las actividades, y en toda Bolivia: La Paz, Oruro, Tarija, Potosí, Sucre, Cochabamba, Santa Cruz de la Sierra, Beni y otras ciudades.